jueves, 5 de junio de 2008

LO BUENO DE LLORAR_bize



Mera coincidencia escribir de Bize nuevamente. Inconsecuente con el espíritu de este hogar, la entrada anterior fue un texto que efectivamente hice el mismo día de la película pero que nunca publiqué hasta hace pocas semanas atrás. Ahora, lo mismo, publico a destiempo sobre la nueva propuesta de este talento nacional.

Aproximadamente 30 minutos tarda la película para la primera explosión de llanto, y es ella encerrada en el baño, como suele hacerse cuando la descarga es inminente y se está en un lugar público. El resto del rodaje es un largo transitar de una pareja por Barcelona hasta llegar al mar en el amanecer. Durante la travesía se develan sutilmente los rasgos de una relación agotada y solo aglutinada por el cariño del tiempo.

Cuánta emoción puede retrotraer al espectador, siempre esperando un estallido de ese llanto necesario que le da el nombre a la cinta, sin embargo, los silencios y los mantenidos planos de esta pareja en movimiento camino al precipicio, lejos de mostrarnos la profundidad y dramatismo de esta situación, más bien nos deja en la superficialidad de una historia contada por un adolescente que quiere hablar de amor y pérdida, pero para lo cual le faltó memoria emotiva.

Me quedo con una parte del comentario de un crítico, este largometraje parece ser la extensión a la fuerza de un corto y la reacción opuesta a "en la cama". Yo le agrego que tuvo las ansias de Bergman, o Linklater para no ir tan lejos, pero que esta vez la inmadurez y la aparente poca experiencia personal de los realizadores en esta materia no fueron capaces de cumplir.



Un 3,5 (escala de 1 a 7)

martes, 13 de mayo de 2008

En la cama_matías bize



Pensé que pasaría algo especial con esta película. Después de Sábado solo quería encontrarme con ese poquito de Bergman y Ozon que mi intuición forzada me digitaba en el hombro. Algunas tomas desde arriba o desde algún ángulo lateral y levemente posterior satisfacía la expectativa; el diálogo que se sumergía en palabras y en silencios, enmarcado en un des “cuidado” setting me arrancaba alguna sonrisa leve y algo cómplice, finalmente la performance de la sorprendente Lewin era la guinda de mi pre-constatación.

Cuando caminaba de vuelta por esa cuadra exquisita llena de brisa fresca en mi cara la constatación se transformó en la sensación de una cara húmeda de lágrimas díscolas que evocaban esa ranciedad de partes escondidos, llamadas inesperadas y códigos secretos (a voces), del engaño vuelto, en pampas, solo protegido por ese abrazo de verdad, quizá lo único no fake del film, como el anti-rito, sin destino, de que a veces todo no sirve de nada.

En realidad era especial lo que me había sucedido. Me había salvado de la trampa racional. Solo bastó creer que tenía algo de frío en una noche de casi verano.

Un 5 (escala de 1 a 7)

martes, 6 de mayo de 2008

persépolis (2007)

(...) la libertad tiene su precio...



Noche de otoño, Normandie como casi siempre, tercio anterior, butaca central, dos parejas y yo en el cine.

La historia política que se manifestó crudamente ante los ojos de una niña. Marjane Satrapi, a lo largo de un comic en matices grises, se hace mujer vivenciando las miserias humanas, la guerra, la injusticia y la tiranía integrista y fundamentalista en Irán. El intelecto impetuoso de Marji la conduce a la disyuntiva vital, vivir encerrada entre códigos castradores o abandonar el país para radicarse en una Europa, al menos, abierta a las posibilidades de una mujer más que común, una artista, pensadora y con un acervo ético construido como testigo de la consecuencia valórica e ideológica de su familia. Se queda con la segunda opción. No obstante, la libertad tuvo el costo de la soledad despiadada, el desapego de familia y raíces, y de lo cuesta arriba de vivir en un mundo extraño, incomprendido pero necesitado.

La voz de Deneuve y de la Marjene misma (autora), más los trazos simples pero profundos de las animaciones hacen de esta novela gráfica un film conmovedor. Los símbolos occidentales como íconos de una libertad entre comillas parecieran perder pateticidad ante el terriblemente hermoso aprendizaje de una aparentemente vulnerable pequeña que se hace grande. Mención especial la abuela (primero) y sus consejos , el Dios Marxiano, su sueño de ser la última profeta, el tío revolucionario, los padres progresistas y tiernos, el establishment religioso, la gusanería militar y la abuela (segundo) y sus jazmines aromáticos cayendo pantalla abajo.

Hoy, entre la intensidad del trabajo, las prescripciones médicas y el frío progresivo que repavimenta las calles otoñales desoladas, mi libertad no tuvo costo alguno, al menos comparado con la belleza y emotividad de Persépolis, las lágrimas de un final maravilloso... bienvenidas fueron.

Un 6 (escala de 1 a 7)